domingo, 4 de septiembre de 2011

El nuevo psiquiatrico


No se sabe si se he llegado al infierno, sino cuando ya estás en el...

Recuerdo que a varios de los pacientes de la Clínica para adictos nos enviaron a un paseo por el campo, para cambiar de aires, pero al volver, si percibimos varios de nosotros un aire en el ambiente, y un cambio en la dirección del bus, el conductor no dijo nada, solamente cruzó a la izquierda cuando debía haber cruzado a la derecha. 
Yo pude percibirlo, no así el resto de los muchachos, que venían aletargados de tanto divertirse.
Cuando entramos al nuevo centro, noté inmediatamente el clima un poco más frio, había más casas alrededor, más gente, se trataba de un pueblo, y ahora estaba seguro:

- No estamos en el mismo lugar.

De hecho, en el bus ya no estaban mis viejos compañeros, solo yo, me habían trasladado y sin avisarme, pero que falta de decoro (murmuré para mis adentros), creo que nunca entenderé la mente de los doctores de la mente.

Me recibió un doctor el doble del alto que el anterior, pero menos gracioso, aunque simulara ser agradable, no mordí el anzuelo esta vez….

Mientras hablaba conmigo, yo asentía a su conversación, aunque estaba distraído, analizando el perímetro, - Si, tengo que escapar de aquí, al menos las paredes son más bajas y no hay guardias en la puerta, me consolaba…

Miré alrededor, como un niño extraviado en un centro comercial, me puse mi mono a rayas blancas y negras para comenzar mi tratamiento…total, un manicomio es un manicomio…