El día 06 de Febrero 2011, muere en circunstancias desconocidas hasta ahora, el gran músico, y compositor, nacido en Irlanda, Gary Moore. Me entere anoche en medio de un torneo de Xbox 360 en el campamento.
La primera vez que escuché una de sus canciones, fue alrededor del año 1993, en puerto la cruz, en el Bar The Rose, entre las primera y la segunda cerveza que se podía costear un estudiante universitario en toda la noche, una banda llamada Delirium Tremens interpretaba uno de los más grandes éxitos del artista, la canción era “Still Got The blues”, y me prometí, algún día, comprar una guitarra y poder tocar esa hermosa canción, aun no cumplo mi promesa. Cada vez que escucho esa canción, me transporto en el tiempo hasta la primera vez que la escuché, cuando mi imaginación volaba con cada nota desgarradora y precisa, y mi corazón se agitaba con tan sublime interpretación y lo majestuoso de las notas, que a medida que se profundizaba en la historia que contaba, comenzaba con un solo de guitarra cada vez más agudo, con más potencia, con más pasión, para continuar con una cadencia a una velocidad no apta para cardiacos, donde fusas y semi-fusas se tomaban de la mano y corrían desaforadas por el mástil de la guitarra para armar una de la más hermosas canciones que he escuchado nunca.
Gracias por el viaje Gary…y todas las canciones que dejaste para alegrarnos la vida,
Nos vemos,
Carlos
La primera vez que escuché una de sus canciones, fue alrededor del año 1993, en puerto la cruz, en el Bar The Rose, entre las primera y la segunda cerveza que se podía costear un estudiante universitario en toda la noche, una banda llamada Delirium Tremens interpretaba uno de los más grandes éxitos del artista, la canción era “Still Got The blues”, y me prometí, algún día, comprar una guitarra y poder tocar esa hermosa canción, aun no cumplo mi promesa. Cada vez que escucho esa canción, me transporto en el tiempo hasta la primera vez que la escuché, cuando mi imaginación volaba con cada nota desgarradora y precisa, y mi corazón se agitaba con tan sublime interpretación y lo majestuoso de las notas, que a medida que se profundizaba en la historia que contaba, comenzaba con un solo de guitarra cada vez más agudo, con más potencia, con más pasión, para continuar con una cadencia a una velocidad no apta para cardiacos, donde fusas y semi-fusas se tomaban de la mano y corrían desaforadas por el mástil de la guitarra para armar una de la más hermosas canciones que he escuchado nunca.
Gracias por el viaje Gary…y todas las canciones que dejaste para alegrarnos la vida,
Nos vemos,
Carlos