miércoles, 2 de febrero de 2011

Anthony Maria y la semilla misteriosa

03 Febrero 2011

9:31 am

Hace un par de días, llego de viaje un amigo enfermo, Joaquim, que padecía de fiebre y congestión nasal,
se veía muy pálido y débil, aunque desganado, no le faltaban fuerzas para intentar sabotear la boda de su amigo. Hablamos largo rato con él, pero desde una distancia prudencial, no sabíamos que clase de fiebre del desierto arrastraba a cuestas. Luego de unos 20 minutos de charla, se fue a acostar, pidiéndonos que por favor le llevaran a su habitación un antipirético y un antigripal, porque se sentía muy mal.

Corrían las 8 pm de aquel día de Febrero, alrededor del campamento, corría un viento enfurecido y violento, como un niño malcriado siniestro, abrí la antesala del tráiler de Joaquim, y sentimos que algo no andaba bien, las aves se detuvieron en el cielo, el viento dejo de correr. Confiado en que todo era parte de mi imaginación, procedí a abrir la puerta de la habitación, coloque mi mano sobre el pomo helado de la puerta y abrí….cuando me desperté, Julián me halaba de la chaqueta hasta afuera del tráiler, mis pies arrastraban por el piso golpeando las escaleras y las piedras del camino, no podía recordar con seguridad lo que me había sucedido, pero luego de tomar aire y poner en calma mis agitados pensamientos, lo pude recordar….

 Lo que me golpeo en la cara como un guante de boxeo no era físico, era invisible, era como una ráfaga de aire caliente cargada de hojillas, como miles de personas que entraran por mis fosas nasales y me patearan los pulmones, si, era inhumano, sentía un mercado pakistaní de especias acampando en mi nariz, friendo cerdo y condimentando salsas.

El olor corporal de Anthony María, no era de este mundo, era infrahumano, olia a lo que debe oler una morgue del antiguo egipcio que estuvo bajo tierra 2000 años y la acaban destapar, no Olia, sino Dolía estar allí, sentí a Mike Tyson golpeando mi cara con una mandarria, sentí elevarme sobre mi yo corporal y observar la escena desde el mas allá, oh Anthony María, que te ha pasado muchacho? Te prohibieron tomar una ducha desde el nacimiento?........estas cocinando con curry dentro de la habitación? Tienes un matadero de animales bajo la cama?

Lo increíble de todo esto, según me dijo Joaquim, era que Anthony María, no estaba allí, había salido en la noche, y solo dejó el aroma tras de sí.

Existe una semilla que aquí le colocan al arroz, una cosita pequeñita que parece un mango, pero del tamaño de una semilla de limón, me advirtieron que no lo mordiera, pero yo quería experimentar, quería saber si sabia tan mal como me lo dijeron, y no fue así, era mucho peor, fue como morder el cadáver putrefacto de una chincha peorra, como masticar un perro muerto rociado de gasolina, fue, como morder en un tobillo a Anthony María.

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